Lo más importante para liderar un pequeño equipo son las cualidades innatas… pensáis la mayoría

La semana pasada lancé una encuesta en Linkedin en la que preguntaba qué es lo consideráis más importante para liderar un pequeño equipo de trabajo:

Las posibles respuestas eran:

  • Cualidad innata para liderar 
  • Mucha Experiencia profesional
  • Formación reglada en liderazgo
  • Auto formarse y experimentar

Ha habido 190 respuestas y situando de mayor a menor han sido:

1)   Cualidad innata para liderar —> 75 (39%)

2)   Auto formarse y experimentar —> 44 (23%)

3)   Mucha experiencia profesional —> 40 (21%)

4)   Formación reglada en liderazgo —> 31 (16%)

Centrándonos en la primera respuesta, que ha sido elegida casi por 1 de cada 4 los motivos de elección de han sido:

–      hay quien dice que “liderar hay que sentirlo en el alma”,

–      otros que es cuestión de carisma y que eso no se aprende,

–      muchos simplemente dicen que el líder “nace” o que hay que tener algo innato.

Los que eligen la segunda se basan en la importancia de formarse, pero que en este caso es mejor hacerlo de manera individual en función de lo que necesites.

Mi opinión es exactamente contraria a los resultados de la encuesta.

En primer lugar

pongo la formación reglada, después la experiencia profesional, luego autoformarse y experimentar y, por último, las cualidades innatas.

Repito es una opinión y como tal rebatible y cambiable y estaré encantado de que indiques que no estás de acuerdo y debatamos y aprendamos en el intercambio de pareceres.

Voy a explicar porqué elijo ese orden.

Nos dice en su comentario Javier Taboada Rodríguez y que todos hemos conocido “personas con grandes habilidades innatas pero sin trabajo y disciplina no han conseguido desarrollarlas con éxito, mientras otras personas sin estas habilidades las han conseguido desarrollar con gran éxito”

Estoy de acuerdo. Y añado que todo tiene su técnica y hay que aprenderla. Es posible que la suplas con habilidad innata o con gran esfuerzo, pero en cuanto la aprendes es salto de calidad y productividad (conseguir más con menor esfuerzo) es abismal.

Cualquier actividad en la vida tiene técnica y el liderazgo no es diferente.

Sin técnica puedes practicar, practicar y practicar y avanzar muy poco y en el momento en que te enseñan cómo realizar la actividad correctamente no te puedes creer la mejora.

Además, sin técnica puedes coger vicios de ejecución que luego es muy complicado eliminar.

Por lo tanto, si queremos aprender consistentemente cualquier cosa lo primero es aprender bien el mejor modo de realizarlo desde el punto de vista teórico porque además, si, por lo que fuera falla algo, sabremos porqué es y será más sencillo mejorarlo.

En segundo lugar

elijo experiencia profesional porque con ella habrás vivido muchas situaciones y habrás tenido grandes líderes y malos jefes.

Me apoyo en lo que indica Nathan Manzaneque “yo creo que parte de la clave es haber tenido buenos mentores que hayan sido buenos líderes”. Estoy muy de acuerdo con ello ya que sabrás lo que debes de hacer, gracias a esos mentores y lo que no debes hacer gracias a otros que también hayas tenido.

Creo que por muchas cualidades innatas que tengas sin experiencia vital y profesional es muy difícil liderar correctamente y cometerás muchos errores. Por eso elijo la experiencia después de la formación.

En tercer lugar

pongo auto formarse y experimentar porque hay muchas materias que no están en la formación reglada y que se pueden aprender escuchando podcast, leyendo blogs, libros o artículos, en un canal en Youtube, en una charla TED o asistiendo a una conferencia.

También es posible que cuando recibiste la formación ni lo retuvieras porque en aquel momento no era trascendente para ti y lo olvidaras y ahora te ha llegado el momento (dice Robin Sharma en su famoso “El monje que vendió su Ferrari” que “el maestro aparece cuando el alumno está preparado”) y es cuando puedes aprovechar esa formación no reglada (auto formación), experimentación y puesta en práctica.

Por último

sitúo las cualidades innatas, que indudablemente son importantes, aunque creo que lo único que hacen acelerar o ralentizar el proceso, pero no son la clave para liderar en pequeño equipo de trabajo.

Es cierto que hay personas que nunca podrán liderar por mucha formación, experiencia o aprendizaje que tengan, aunque son un porcentaje pequeño de los que están al frente de equipos.

Además, hay que tener en cuenta que en el enunciado decía “liderar un pequeño equipo de trabajo en una organización”, lo que para mí es mucho más cuestión de técnica y experiencia que genética.

Si estuviéramos hablando de cambiar el mundo como Mahatma Ghandi, Marthin Luther King, Nelson Mandela o Barack Obama sí diría que ahí ciertas cualidades innatas son imprescindibles, pero hablamos de estar al frente de dos, tres o doce personas, no más.

Mi opinión: si estás -o quieres en algún día estar- al frente de un equipo, olvídate de tus cualidades innatas y céntrate en aprender de manera formal la teoría del liderazgo operativo, adquirir experiencia en tu oficio y en la vida e ir, poco a poco, aprendiendo y poniendo en práctica distintos aspectos de liderazgo de manera que lo interiorices.

Si tienes cualidades innatas, lo vas a aprender muy rápido y seguramente tengas mayores oportunidades de crecimiento.

Si eres, como la mayoría, una persona en la zona media, liderarás correctamente en no mucho tiempo y si la naturaleza te ha dotado de la misma habilidad para liderar que a un vasco para dar un abrazo a otro vasco estando los dos serenos, seguramente nunca podrás liderar ni a un pequeño equipo de trabajo, pero los vascos somos 2 millones de más de 6.000 millones de habitantes en el mundo.

Como diría Stephen Covey:

deja de preocuparte de lo que no tienes influencia (tu habilidad innata o falta de ella) y ocúpate de donde sí la tienes: tu capacidad de aprendizaje, entrenamiento y crecimiento.

Por lo tanto, me sitúo en esta encuesta en actitud salmón (como el libro de Alex Ochoa, que por cierto, si no lo has leído te lo recomiendo muy encarecidamente) y voy contracorriente.

Me gustaría saber si tras mi explicación de mi opinión discordante sigues pensando lo mismo o te he hecho reflexionar un poquito y variar algo tu postura.

Si era de los que pensaba que las cualidades innatas es lo más importante, ¿te he hecho dudar algo? ¿te he convencido?

¿He hecho cambiar de opinión a alguien?

¿Quieres rebatir lo que yo he expuesto? Adelante este es el momento y lugar

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