En el artículo de esta semana vamos a tratar sobre las diferentes fases del liderazgo. Vamos a reflexionar sobre cómo estamos nosotros en cada de una de ellas y qué debiéramos realizar para avanzar a la siguiente.

De acuerdo con múltiples estudios, la mayoría de la población se encuentra en la situación de que

las circunstancias dominan su vida

Van ocurriendo cosas y reaccionamos ante lo que sucede. Podemos decir que vamos “a rebufo” de los acontecimientos. Tenemos muy poco control sobre nuestra vida.

Lo conozco bien, yo viví muchos años en esas circunstancias. Y ojo, no te tienen porqué ir mal las cosas. En mi caso, yo ocupaba una posición de director financiero (con varias áreas más bajo mi paraguas) en una compañía multinacional de prestigio y mi posición económica era desahogada, pero alguien mi hizo una pregunta que me descolocó:

“¿Cómo alguien licenciado en Sociología, que se he dedicado muchos años al mundo de la venta está en una posición de dirección financiero en una compañía industrial?”

No supe responder. No lo sabía. Me había incorporado ahí en el momento en que dos compañías se fusionaron para ayudar en la integración de culturas. Habían buscado alguien de fuera para que fuera “neutral”. Era un trabajo de sociólogo y me atrajo para apartarme de las ventas durante un año -ese era el ámbito temporal-.

Cuando pasó ese año me propusieron quedarme para otro proyecto también de un año. Me atrajo. 365 días después la propuesta fue ponerme al frente de un departamento, “¿porqué no?”, pensé. Unos años después vino la promoción a dirección financiera. Yo iba aceptando lo que me proponían, así que cuando me preguntaron porqué estaba ahí no lo sabía. Habían sido las circunstancias las que me habían llevado a ese punto.

Hay otras personas que también se dejan dominar por las mismas, pero no siempre son tan favorables y se encuentran en un círculo vicioso del que no saben salir. No están nada a gusto con lo que sucede, pero no saben alejarse de lo que no les gusta.

Es en ese momento, a veces nunca llega, cuando te planteas.

“¿Qué es lo que realmente quiero?”

Es cuando comienzas a

Liderarte a ti mismo

Ahí es cuando se puede producir el punto de inflexión. Paras, piensas, planificas, priorizas, programas y produces, (¿te suena 😉?) y decides que eres tú quien debe de tomar control sobre lo que sucede.

Fijas el punto de destino (Cómo quieres estar) y te planteas bajo qué circunstancias eso sería posible y qué tendrías que hacer tú para irte acercando y para favorecer que esas circunstancias acontezcan.

Poco a poco vas aprendiendo a revisar periódicamente cómo gestionarlo.

Trabajas en una visión clara del destino y determinas tus prioridades.

¿Cuáles son tus prioridades? Aquellas actividades que te acercan a lo que quieres conseguir. Aprendes que tienes que conseguir tiempo para ellas y bloquearlo en tu agenda.

Dejas de trabajar exclusivamente en el día a día, en estar permanentemente apagando fuegos y realizando actividades que tienen que ser hechas en ese mismo momento y comienzas a sacar algo de tiempo para las 6 Ps. Aprendes a decir que no (o que “ahora no”) y comienzas a liderar lo que va sucediendo. Notas que empiezas a tener control sobre lo que sucede y que avanzas (progresas adecuadamente, como tu hijo en el colegio 😀).

Está claro que las circunstancias siguen jugando un papel preponderante (siempre lo van a hacer), pero en esta ocasión sientes que tú también tienes algo que ver con lo que te va aconteciendo, que no solo es el viento quien determina el destino, sino que tienes un timón y puedes mover las velas.

Pero no vives solo, estás con otras personas en este mundo (en tu empresa, en tu familia, en tu entorno) y tienes que aprender a

Liderar uno a uno

Si no has pasado la fase anterior será complicado que alguien te siga. No seguimos a quien no sabe a dónde va ni a quien decide en función de cada momento porque improvisa de acuerdo con las circunstancias.

Para liderar a otra persona tienes que trabajar primero en ti mismo y luego aprender a ilusionar, estimular e incentivar a otro, a la vez que a buscar compromisos con esa persona.

Es un proceso en donde la inteligencia emocional, la asertividad y la búsqueda del beneficio del otro son claves (¿cómo vas a ilusionar, estimular, incentivar y buscar compromisos si no sabes qué va a ganar -o directamente no va a ganar nada-?).

Por lo tanto, debemos aprender a persuadir, convencer y a mejorar las relaciones con otros siempre desde el beneficio mutuo. Tenemos que aprender a escuchar y a dar retroalimentación, a hacer que la otra persona se sienta importante -pero porque nosotros entendamos que es importante, no como impostura- y sobre todo tenemos que aprender a ser el puerto seguro para esa otra persona. Debe de vernos como un apoyo, alguien a quien acudir cuando tiene un problema, no porque se lo vayamos a resolver, sino porque vamos a ayudarle a que él o ella misma lo resuelvan y de ese modo crezcan.

Para esta fase recomendaría leer el hábito 4 y 5 del libro de Stephen Covey “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”“Inteligencia emocional” de Daniel Goleman y “Cómo ganar amigos e influir en las personas” de Dale Carnegie.

Una vez que vamos avanzando en esta relación uno a uno es cuando estamos preparados para

Liderar uno a varios

Ese es el momento de pasar de grupo a equipo y del trabajo en equipo al equipo de trabajo, que, aunque parezca un juego de palabras tiene una importancia trascendental.

Para liderar uno a varios hay que aprender a dirigir reuniones eficazmente, gestionar conflictos, delegar, mediar en enfrentamientos, conocer qué ocurre cuando no estás presente…

También debes de trabajar en las claves para pasar de grupo a equipo: buscar un objetivo común compartido que ilusione a todos, definir funciones, fijar reglas de juego, estimular la toma de decisiones, establecer planes de mejora individuales, alinear los objetivos individuales al compartido, conseguir que tenga más importancia el bien común que el individual profesional…

Liderar uno a varios es un proceso que hay que ir aprendiendo y en el que poco a poco iremos consiguiendo una mayor satisfacción tanto individual como colectiva y, como consecuencia de ellos, unos mejores resultados.

Esta es la fase del liderazgo en que se quedan la mayoría de las personas que lideran un pequeño equipo, entre otras cosas porque no consiguen superarla y se ven desbordados en la misma (alcanzan su máximo nivel de incompetencia, que nos diría Laurence Peter, en su archiconocido principio) y, por lo tanto, no podrían afrontar el siguiente nivel:

Liderar a otros líderes

Ese es el momento en que comenzamos a alejarnos del día a día y a preocuparnos, casi en exclusiva, de la estrategia y del futuro.

Es una fase de alto nivel, estamos al frente de personas que están, cuando mínimo en la de liderar uno a varios. Son personas competentes, con alto conocimiento técnico, a la vez que ambiciosas, con criterio y que saben bien lo que quieren.

Aquí debemos de aprender a tratar con este tipo de hombres y mujeres, debemos de aprender a hacer hacer a través de terceros, a liderar reuniones de comités de dirección, a mediar en conflictos entre equipos, no entre personas, a conseguir que los componentes de cada departamento se sientan más integrados con la organización general que con su propio equipo directo o subsidiaria …

Esta es una fase para la que hace falta una amplia formación específica y mucho desarrollo profesional, a la vez que acompañamiento permanente por especialistas.

Como resumen, hemos visto que las cinco fases del liderazgo, desde el punto de vista en que lo hemos abordado, son:

Fase 0: dejo que las circunstancias dominen mi vida

Fase 1: me lidero a mi mismo

Fase 2: aprendo a liderar uno a uno

Fase 3: lidero uno a varios

Fase 4: lidero a líderes

Y que todo es un proceso, Si no dominamos la fase anterior difícilmente podremos vivir cómodos en la siguiente, nos sentiremos desbordados, estresados y sobrepasados.

Lamentablemente no hemos recibido formación sistematizada, organizada y secuencial en todo ello. Vamos aprendiendo a salto de mata, sin una estructura definida y aunque vamos mejorando, el esfuerzo que tenemos que realizar es demasiado para una mejora no tan grande.

Si consideras que algo de orden en todo ello te podría venir bien, creo que voy a poder ayudarte.

Seguramente a lo largo del mes de marzo saque una formación on line con todo esto que has visto en este artículo en donde puedas ir aprendiendo los puntos que aquí hemos mencionado y algunos más para que des un salto de nivel en tu liderazgo.

Lo podrás ver anunciado en LinkedIn, pero si quieres que te informe de manera previa a su lanzamiento, envíame un correo a santiago@santiagotorre.com y lo haré encantado.

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