Un padre beduino dejó en herencia 17 camellos a repartir entre sus hijos del modo siguiente:
- la mitad para el mayor
- un tercio parte para el segundo
- un noveno para el tercero
llegaba el momento de firmar la herencia y no se ponían de acuerdo. Decidieron ir al mejor abogado del desierto, que les dijo:
«puedo resolver esto es 5 minutos. El precio es 900 dinars»
«eso es muchísimo, es 3 veces el precio de un camello»
«Sí, pero solucionarán su problema de manera inmediata».
Aceptaron y decidieron pagarlo en forma proporcional a lo que les tocaba, ya que la cantidad era divisible entre 2, 3 y 9.
Una vez había cobrado el abogado les dijo: «les regalo mi camello a condición de que cuando no lo necesiten y sea un estorbo, me lo devuelvan»
Aceptaron de buen grado ya que solo lo devolverían cuando el camello fuera muy viejo y no sirviera para nada.
De ese modo el abogado dijo:
«Tienen 18 camellos. Usted, el mayor, tome sus 9, la mitad de los que hay; el segundo aquí tiene su tercio: 6 y para el pequeño aquí está su novena parte: dos camellos»
Los 3 se miraron satisfechos y cogieron sus camellos. En ese momento se dieron cuenta que sobraba un camello.
«¿Y ese camello?», preguntaron
Usted tiene sus 9, su hermano sus 6 y el pequeño sus 2. Suman 17. Ese es mío, que ya no lo necesitan y volverían a discutir por él.»
[tweetthis]La mayoría de las veces es mejor pararse a pensar antes de discutir.[/tweetthis]
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Aprender algo nuevo, refuerza nuestro conocimiento y forma de entender, interpretar y solucionar las cosas. hoy me llevo una nueva enseñanza con este caso de los camellos.
gracias.
Un placer Edilberto. Muchas gracias por tu comentario