Un delegado territorial de la empresa para la que trabajo, nos decía esta mañana que uno de sus clientes no consigue acordarse del nombre de las personas que le presentan y necesitaba mejorar en ello. Eso le supone un problema y nos preguntaba si conocíamos algún truco para mejorar esa (des) habilidad tan frecuente.

¿Tú eres de los que siempre recuerda nombres? o, ¿de los que por mucho que lo intentes no lo consigues aunque pongas verdadero interés? ¿Preferirías que se presentaran con su número de DNI?

No poder recordar el nombre de alguien puede ser una falta de respeto para nuestro interlocutor. No recordar el nombre puede ser muy contraproducente tanto en situaciones profesionales como personales.

¿Cuántas veces te ha sucedido en una llamada de teléfono o en una conversación no acordarte del nombre de la otra persona?. Lo cierto que, cuando mínimo, es una situación incómoda.

Algunos trucos para acordarse del nombre de las personas Tuitea esta frase

Volviendo a la solicitud de nuestro asociado, le indicaba que hace unos años hice un curso de Dale Carnegie denominado “Habilidades para el éxito” (que por cierto, recomiendo muy encarecidamente. Es, probablemente, la mejor formación que he recibido) y en la primera sesión trabajábamos sobre esto.

En mi caso y por mi estilo de comportamiento, me resultaba muy complicado recordar el nombre de alguien. Aquel curso me facilitó ciertas técnicas que me permiten recordar una lista muy amplia. En las formaciones de ventas que imparto, hago presentarse a cada persona y que digan qué esperan de la jornada. Realmente les impresiona cuando soy capaz de recordar el nombre de todas ellas y en el mismo orden en que se han presentado. Cuando algo más adelante cuento la importancia que tiene saber el nombre de alguien cuando hago una pregunta de cierre, nadie lo pone en duda. Me he ganado la autoridad suficiente para que me crean.

Te cuento un resumen de lo que aprendí en aquel curso y que ahora pongo en práctica.

Si estás con una sola persona:

  1. Presta mucha atención a su nombre. Si no lo has cogido porque se te ha ido la cabeza, pídele que lo repita
  2. Repíteselo y hazle una pregunta amistosa, a ser posible relacionado con alguien que conozcas. Por ejemplo, supongamos que se llama Salvador, dirás: “Salvador, hombre yo tengo un primo compañero de facultad, amigo de la mili, … que se llamaba así. Un tío muy majo, como todos los Salvadores” a la vez que asignas en tu mente a esta nueva persona a la que ya conoces haciendo algo raro.

Si son dos o tres.

  1. Presta mucha atención
  2. Repite mentalmente el nombre de cada uno e intenta asignarlo a una imagen de alguien que se llame igual en tu cabeza. Acto seguido repítelo en voz alta. “Salvador”
  3. Cuando acaben las presentaciones di: «perdonar, es que a veces se me van los nombres». Me habéis dicho “Salvador, Santiago y Antonio, ¿verdad?”

Si son muchos más

  1. Si no eres capaz de retener el de una persona o el de un grupo de 3, no pases a esta fase
  2. Presta mucha atención y pon tu mente en modo retención
  3. Cuando se presenten, utiliza el método. Repite mentalmente el nombre de cada uno e intenta asignarlo a una imagen de alguien que se llame igual en tu cabeza. Acto seguido repítelo en voz alta. “Salvador”. Si eres formador, vete diciendo con cada uno: “muchas gracias Salvador” y añade un comentario adecuado al momento. Cada 3, 4 o 5 presentaciones repasa mentalmente todos los nombres y dilos en voz alta si es necesario
  4. Te explico una técnica que nos enseñaban en Dale Carnegie, y que es tremendamente efectiva. Tienes que crear una historia visual en tu mente con todos los nombres uniendo acciones. Para ello debes construirte tu propia historia base en donde puedas memorizar 20 acciones seguidas. Sucesivamente vas asignando el nombre de cada uno a la acción que ya está en tu cabeza. Un ejemplo es desglosar la rutina de salida de tu casa un día normal para ir a la oficina. Cojo las llaves, me pongo la chaqueta, abro la puerta, bajo las escaleras, salgo del portal, abro el coche, me monto en él, arranco …. Así en 20 partes hasta llegar a la oficina y vas asignando a cada persona a cada parte que lo hace contigo de un modo un tanto extravagante.

Al final ya ves que todo comienza por: “presta atención”, prepara tu mente, concéntrate, repite el nombre y visualízalo asociándolo a algún homónimo que conozcas.

Apréndelo, interiorízalo, repítelo, entrénalo y adquiere la habilidad de hacerlo sin esfuerzo. Ahora te parece imposible, De verdad que no lo es. Te lo aseguro yo, que era malísimo en este aspecto y en estos momentos lo realizo de manera automática, sin siquiera darme cuenta. Es posible, de verdad.

Habrá nuevas reflexiones e historias y anécdotas en las próximas semanas. Si quieres ser avisado sobre ellas, deja aquí tu correo y serás informado según se publiquen. Así mismo, recibirás el libro digital 50 libros de negocio que merece la pena leer

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10 comentarios en “El arte de recordar los nombres”

  1. Me ha encantado de que modo tan sencillo se puede lograr algo pero añado mi propia experiencia ya que no es una reunión al día ni a la semana conocemos a muchas personas casi a diario con cada una de ellas recibimos un clic mental que nos deja un mensaje afinidad, confianza, simpatía, prepotente, grosero etc.normalmente no sólo la memoria nos vale así que si para mi es importante y volveré a retomar una relación con este cliente lo apunto todo en un cuaderno donde me quedara para el futuro y para siempre tengo muchos cuadernos la verdad y con las agendas de teléfono o las notas de de ordenador o las memorias digitales que ahora tanto usamos no me resulta tan práctico como leer con detalle mis notas personales de cada reunión y cada visita eso es como un diario donde anoto más según evolución del contacto os aconsejo que probéis es muy práctico y muy positivo

    1. Muchas gracias Mercedes por tu comentario.

      Indudablemente que llevar ese registro ayuda, no solo a recordar el nombre, si no también a mejorar la relación con esa persona. Lo de la memoria está muy bien, pero lo escrito ahí queda y no queda «engañado» por recuerdos modificados inconscientemente.

      ¿Cuantas veces te habrá pasado que tenías un recuerdo de aquella reunión o persona y al leer la nota que escribiste en su momento el recuerdo era diferente a lo que sucedió?

      A mi, unas cuantas. Al igual que tú, recomiendo escribir notas personales de cada encuentro

      Un saludo

  2. Me ha gustado bastante tu entrada en el blog, yo soy de los que no recuerdo, y apunto en las libretas, pero creo que es un buen metodo, incluso para los mas pequeños, esos que no ponen atencion y hacen las cosas por impulso.

    1. Gracias Andrés. Como bien comentaba Mercedes, apuntar es algo muy, muy bueno. Te ayuda a retener mejor y a no modificar recuerdos, lo que sucede que en la «distancia corta», en ese momento en que estás con una persona tienes que retener su nombre al instante y estas técnicas son una ayuda.

      Espero que te sean de utilidad.

      Saludos

  3. Gracias Santiago.
    Como recordar los nombres. Que podemos hacer (para aquellos como yo) cuando en medio de una feria de muestras, aparece un cliente, con el que hace mucho tiempo hubo un contacto comercial (no venta) y entra en tu Stand y te saluda como si te conociera de toda la vida. No recuerdas el nombre de la persona, ni la empresa… Como salir de ese momento. Por mi trabajo, viajo por toda España y Portugal, visitando y conociendo mucha gente, pero no con todos acabas realizando negocio.

    Saludos.

  4. Manuel, creo que todos hemos vivido ese momento. La cierto es que es embarazoso y no es fácil.

    Mi recomendación siempre es la misma: cariño, cercanía, sonrisa y sinceridad. Con ello saldrás de la situación con nota, seguro.

    Un saludo

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