No hace mucho hablaba con una persona que estaba bastante enfadada con el mundo en general y con su entorno en particular. Su queja venía por la parte de que todo el mundo le llamaba para pedir algo, pero nunca recibía una llamada en que fuera a recibir.

Parte de su trabajo consiste en coordinar actividades de networking, labor que viene realizando desde hace varios años, es insistir en que antes de recibir hay que dar, «pero no hay manera de que las personas comiencen dando, todos quieren recibir, pero nadie da nada», se queja amargamente y mira que insisto y periódicamente les cuento la historia del hombre que murió de hambre.

Por si no la sabes, te la cuento

Cuentan que un hombre murió de hambre y al morir bajó primero al infierno y el demonio le preguntó:

¿De qué has muerto, hermano?

He muerto de hambre —le contestó el hombre.

Pues ven que te vamos a dar de comer —le contestó el diablo mostrándole un comedor precioso, con una gran mesa repleta de los más suculentos manjares—. Si te quedas con nosotros siempre tendrás toda esta comida —le dijo tratando de convencerle, pero había algo que no encajaba, todos los comensales que estaban sentados a la mesa estaban más flacos y demacrados que él. Entonces fue cuando se dio cuenta de lo que sucedía: estaban atados a la silla ante la comida pero tenían atados en una mano un cuchillo de un metro y en la otra un tenedor de la misma medida y por más que lo intentaban no conseguían ponerse la comida en la boca. Aquel era su tormento, habían muerto de hambre y ahora estaban ante la comida pero no podían comer.

El hombre cuando vio aquello subió al cielo a ver qué le ofrecían. 

Al llegar, san Pedro le preguntó: ¿De qué has muerto, hermano?

—He muerto de hambre —contestó el hombre—. Pues ven, que te daremos de comer —le dijo Pedro, mostrándole un comedor similar con los mismos manjares.

Los que se encontraban allí tenían los mismos cuchillos y tenedores atados a las manos, incluso las personas parecían las mismas, pero éstas se veían bien alimentadas, felices, contentas y el hombre pensó: «¿cómo es posible que en la misma situación los resultados sean tan distintos

Fue entonces cuando se dio cuenta de dónde estaba la diferencia: los de abajo eran unos egoístas que solo se preocupaban de comer ellos, aunque no lo lograran y los de arriba, cogían la comida con su largos cubiertos y se la daban al de en frente y éste les alimentaba a ellos.

¿TU QUE ELEGIRIAS?

¿QUE ESTAS ESPERANDO?

El cajero solo te da lo que previamente has ingresado o, en todo caso, algo a crédito, pero ¿a qué precios?

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