Cuando pensamos en un mal jefe muchas veces nos viene a la cabeza ese vándalo con la cara roja gritando a sus colaboradores en público y nos decimos a nosotros mismos, yo no hago eso, yo no soy un mal jefe, mi liderazgo es correcto y formal, pero no es esa la única actitud que, de acuerdo a lo que nos dicen los subordinados de sus jefes cuando empezamos procesos de Coaching nos comentan, que distingue a un buen de un mal jefe.

Vamos a tratar un tema tan serio con cierto humor, no por desdramatizarlo, si no porque dicen los expertos que cuando el tema es divertido se aprende mejor y creo que esto debes interiorizarlo muy, pero que muy bien y evitarlo al máximo si realmente valoras en algo tu liderazgo.

Las características principales que un mal jefe puede tener, son (no son excluyentes ni siempre se dan todas):

Con menos sal que un puré de hipertenso. Los colaboradores lo vienen a definir como sin entusiasmo, pasivo y que no inspira a nada, al menos a nada bueno.

Locomotodo. Permite que sus colaboradores hagan las cosas mal y aceptan la mediocridad por norma. Su nivel de exigencia es nulo, tragan con todo lo que les den sin exigir algo mejor. Nadie se puede desarrollar con él.

Grandes navegantes. Cualquier viento es bueno para ellos, total, no saben dónde van. Les falta visión, misión y dirección. Los colaboradores no saben cuál es su futuro, bien porque su jefe no lo sabe, bien porque no lo comunica.

Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como. Son incapaces de trabajar en equipo y además impiden que su gente lo haga, crean el entorno ideal para que todo el mundo trabaje aislado

Como un endocrino gordo. Predican con el ejemplo negativo. Realizan aquello que exigen que sus colaboradores no hagan: cambian de coche en momentos de austeridad, son el primero es desaparecer cuando hay problemas o sus vacaciones son sagradas y siempre en momentos clave.

Tropiezan siempre con la misma piedra. Son incapaces de aprender de sus errores y siguen haciendo lo mismo mal y una y otra vez, total ellos no corrigen el entuerto que han creado …

Cambian mucho … de camisa. Tienen gran resistencia nuevas ideas y evitan cualquier innovación que no sea que él viva claramente mejor

Se preocupan mucho por alguna persona, el problema es que siempre es él. Egocéntricos y egoístas

Confían muchísimo, pero sólo en ellos mismos

Creo que todos hemos «disfrutado» de alguno de estos jefes y, seguro que nosotros mismos hemos torpedeado nuestra capacidad de liderazgo utilizando algo de lo aquí mencionado.

En un artículo en otra web (puedes verlo pinchando aquí)  hablo del falso mito de motivar y está bastante relacionado con este tema.

Y tú, ¿puedes añadir alguna perla a este collar de comportamientos de jefes?

¿Qué otras situaciones has padecido o provocado tú mismo?. Lo realmente importante no es haber «metido la pata», si no la voluntad de mejorar. Dicen que solo hay aprendizaje si hay error, comparte aquí los tuyos

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4 comentarios en “Jefe bueno, jefe malo o como no matar tu liderazgo”

  1. Muy buena pregunta Juan Carlos. Supongo que habrá motivos cientos y creo que el principal es porque eran buenos técnicos y alguien decidió ascenderle sin comprobar si tenía las aptitudes y actitudes y, además, sin ofrecerle ni formación ni acompañamiento. Con ello perdió un gran técnico y consiguió un mal responsable de equipo.

    Muchas gracias por tu comentario y un cordial saludo

  2. Participe en un developme para un cargo de supervisor y en una de las entrevistas exprese q se puede escuchar el problema que atraviese un colaborador y mi respuestas hacia esa situación fue apegada a los procedimientos de la empresa y no me dieron el cargo por tener las normas muy arraigadas entonces al leer este articulo doy por respuesta q este buscaba un supervisor permicibo q

  3. Oswaldo, permisivo o, también, podían buscar alguien flexible que no se aferrara a la letra de la norma, sino que supiera interpretarla.

    Nada es bueno o malo, dependerá, como bien indicas, de lo que busquen.

    Gracias por tu aportación.

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