Son tiempos complicados y en donde muchas personas lo están pasando realmente mal y en muchas ocasiones no ven salida a lo que les sucede, están bloqueadas, cansadas, desanimadas e incluso hasta deprimidas. En esta reflexión no voy a referirme a ellas, que necesitan otro tipo de ayuda, apoyo, ánimo, motivación, ilusión y fuerza para enfrentarse a una situación que les supera, me voy a referir a esos momentos en que tenemos fuerzas y la solución está en nuestras manos, pero nos dejamos vencer por la preocupación que no conduce a sitio alguno.

Hay un proverbio chino que reza «si lo que te preocupa tiene solución, ¿de qué te preocupas? … y si no la tiene, ¿de qué te preocupas?». Cuanta sabiduría, si tiene solución, deja de preocuparte y actúa, si no la tiene, asume el hecho y actúa; si no sabes si lo tiene, busca ayuda y resuelve la duda.

Dale Carnegie en su «Como eliminar las preocupaciones y disfrutar de la vida» dice que el 95% de las cosas malas que nos preocupan y nos quitan el sueño, no sucederán y, sin embargo, sufrimos innecesariamente por ello. Un consejo que él nos ofrece para enfrentarnos a estas situaciones de preocupación es el siguiente:

a) Define muy bien lo que realmente te preocupa. Muchas veces es una tontería supina y cuando nos paramos a definirla, nos damos cuenta de la misma y se acaba la preocupación. Si no fuera una tontería …

b) Define muy bien que es lo peor que podría pasar y sus consecuencias. Al hacer esto, muchas veces nos damos cuenta de que la gravedad de los hechos, si sucediera lo peor, tampoco es tan trascendente. Si realmente tuviera importancia …

c) Asume lo que vaya a suceder. Ponte en la situación de que ha sucedido. La mayoría de las veces nuestra ansiedad se relaja y nos tranquilizamos, lo que nos deja ver la posible solución de manera más tranquila

Si estás pasando por una etapa de preocupaciones, haz caso a Dale Carnegie y emplea su sistema, probablemente obtendrás grandes avances.

La mayoría de la veces el problema solo existe por la actitud con la que te enfrentas a él. Cuando tengas un problema, repasa tu actitud ante el mismo, cámbiala y el problema cambiará, seguro. Ya lo sabes, en vez de preocuparte, ocúpate.

Si sigues el esquema que propongo, cuéntanos los resultados, nos ayudarán a los demás en esos momentos de preocupación inútil.

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