“Bueno, aquí estoy, a ver que me cuentan, muy interesante tiene que ser porque mira que han insistido en que venga hoy” se decía internamente Alfonso una vez que había llegado – a la carrera como siempre- a la sede de su asociación empresarial.

Alfonso es el propietario de una pequeña empresa de distribución de productos alimenticios y bebidas. Ahora y debido a la crisis (palabras textuales que el repite como un mantra una y otra vez a todo con el que se cruza, “debido a la crisis”), está pasando por momentos muy delicados. Ha acudido a la convocatoria, por primera vez en mucho tiempo. Es una formación que una asociación empresarial a la que pertenece ha convocado e insistido para que acudan.

La sesión comienza como siempre: alguien presenta al dinamizador. Este cuenta sus logros, conquistas y títulos conseguidos (“pues que bien” piensa Alfonso, ¿” y a mi qué, puedes dejar de pavonearte y comenzar? Que tengo prisa”)

Una vez hechas las presentaciones, Rosendo, que así se llamaba el formador, les dice que van a ir a otro lugar para continuar la formación. Les pide que bajen a la calle que ya les están esperando los vehículos que les van a trasladar. Tras mucho murmullo, refunfuño y alguna chota, todos se fueron moviendo y bajando a la calle. Allí  se encontraron con sus vehículos.

«¿Pero vamos ir en esos coches?» Dijeron varios de ellos. «yo no me monto en eso, imagínate que me ven» se llegó a oír

“Sí, esperar que os voy a dar unos móviles para comunicaros por si alguno se queda parado” les dijo el formador, a la vez que se los acercaba

“Esto es una tomadura de pelo, ¿no?” empezó ya a decir Alfonso en tono alto.

“No, no, en absoluto. Por cierto, coger los ordenadores para el curso de hoy», espetó Rosendo a la vez que entraba al portal a recoger unas cajas en donde estaban los ordenadores que podemos ver.

“Ja, ja, ja” rieron varios de los asistentes, “ya vale de bromas” vamos para arriba dijeron varios de ellos a la vez que subían de nuevo a las clases

“¿Qué sucede, a qué viene esta revolución?” preguntó Rosendo una vez que estaban arriba

“No sé lo que pretendéis, pero está claro que nos tomabais el pelo ¿Nos puedes explicar de qué va esto?” dijo Alfonso erigiéndose en portavoz del grupo

“Muy sencillo, ha quedado claro que ninguno quiere utilizar vehículos con los que se desplazaba en los 90, llamar con lo que entonces eran móviles de última generación o utilizar los ordenadores que entonces llegaban a costar casi un millón de pesetas, pero, sin embargo, muchos de vosotros seguís utilizando los conocimientos y habilidades que adquiristeis en aquella época y encima alguno hasta de jacta de ello” dijo Román, el presidente de la asociación.

“Me consta” continuaba diciendo Román “que la mayoría de vosotros no ha puesto al día sus conocimientos de gestión empresarial, ventas o dirección de personas desde que todo eso que hoy rechazáis era lo último y, por lo tanto, estáis tan obsoletos como ello” siguió diciendo ya con voz muy, muy seria “y alguno echa la culpa a la crisis de lo que le sucede” terció

Rosendo tomó la palabra para decir

“vamos a empezar un curso de reciclaje y creo que todos vosotros debéis acudir. Os quedan muchos años de vida profesional por delante y os aseguro que, si competís utilizando Seat Pandas, Nokias Cityman 200s u ordenadores con disquetera de 5” ¼ no tenéis futuro alguno y es lo que muchos estáis haciendo ahora en lo que a vuestros conocimientos empresariales se refiere”

Continúo con su exposición, pero eso es parte de otra historia.

Quizá todo esto sea una exageración, pero es cierto que el mundo ha cambiado de forma drástica en los últimos 5 o 6 años, y muchas personas no han actualizado sus conocimientos del mismo modo y, os aseguro, que es algo absolutamente esencial si queremos, no solo competir hoy –que quizá nuestros conocimientos no estén tan obsoletos- si no en un futuro, ya que la brecha será cada vez mayor.

La formación continua tiene que formar parte esencial hoy en día de todo profesional que quiera ser competitivo. Muchas veces no es suficiente con esas sesiones gratuitas que de vez en cuando nos dan. Tenemos que tener un plan perfectamente estructurado y dirigirnos a los mejores si queremos estar en vanguardia en nuestra competencia profesional.

Haz un plan de aprendizaje permanente y llévalo a cabo. Será la mejor inversión que realices y, si eres empresario, hazlo con todo tu personal, pero sobre todo con tu personal clave. No lo dejes, porque mañana puede ser tarde.

Este es el artículo inicial de mi libro «Yo en eso no me monto«

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2 comentarios en “Yo en eso no me monto”

  1. Saber conducir significa saber liderar, puede haber muchos lideres, pero pocos saben como ganarse la confianza….

    Hay muchos coches, diferentes modelos, diferentes marcas, diferentes concepto sobre lo que es la pasion en los negocios, pero mas alla de lo creemos que es, podemos asignar que el exito no todos los tienen, ni tampoco «el que dice ser exitoso lo es»…

    Dicen algunas personas sabias, que el exito, depende de «un guia,un mentor», yo sigo pensando que la guia esta en la mente,en el subsconsciente….El resto simplemente es una ilusion optica de quien observa 😉

  2. Un buen artículo para reflexionar,creo que es muy importante un buen reciclaje,para estar a la altura de las tecnologías actuales.
    Y debería implicarse la empresa con dicha formación,y verlo de manera beneficiosa.
    Gracias por compartir SantiagoTorre,un saludo
    María Juanes

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