Acerca de

Cómo puedes ver en el encabezado, me dedico al Coaching de Negocios por vocación, soy padre de familia numerosa y gran aficionado al deporte (aunque mi nivel de actividad ha descendido en los últimos años)

¿Cómo llegué aquí?. Como casi todo el mundo, de más joven no tenía muy claro que es lo que realmente deseaba y pasé por la universidad porque había que pasar, sin ninguna ilusión especial, y obtuve una licenciatura en Sociología Industrial -que mira por donde, hoy me ayuda mucho en los conocimientos de los comportamientos de grupos-.

Ya tengo un título universitario, ¿y ahora qué? a trabajar.

Lo primero que encontré fue un puesto de comercial de fotocopiadoras y telefax. Por suerte, se trataba de una multinacional (Minolta), que formaba muy bien a su equipo y recibí un entrenamiento y un seguimiento por parte de mi jefe de equipo que hoy en día sigue siendo la base sobre la que trabajo con equipos de ventas. Solo puedo agradecer a Minolta la oportunidad que me dio y la formación que recibí.

Ejerciendo de comercial, un posible cliente me ofreció un puesto en su empresa de estudios de mercado como técnico. Ello formaba parte de mi formación universitaria y vi una buena oportunidad. Tras firmar el contrato de compra de dos máquinas (todavía me pagaba Minolta y había que terminar el trabajo), pasé a formar parte de aquella empresa. La estancia allí me enseñó mucho sobre estudios cualitativos de mercados y las herramientas fundamentales que por aquel entonces de utilizaban: entrevistas abiertas en profundidad (la herramienta por excelencia del coaching individual) y dinámicas de grupo (la herramienta por excelencia del coaching de equipos). De nuevo la suerte llamó a mi puerta y me proporcionó una formación invaluable en mi trabajo de hoy en día

De aquella empresa dí el salto a Jefe de Ventas en una compañía finlandesa de envase alimentario. Me trasladé a vivir a Madrid. Profesionalmente me enseñó lo que eran las duras negociaciones con la gran distribución (comenzaban los hipermercados y había que negociar con todos) y con las cadenas de franquicias, a buscar distribuidores donde no los había y a tratar con grandes cuentas. En la parte personal, aprendí a vivir solo (quizá sobrevivir fuera más correcto) hasta que me casé y mi mujer vino conmigo a Madrid. Fue una parte de mi vida que recuerdo con gran cariño.

Por motivos personales decidí volver a Bilbao y encontré trabajo en una compañía de productos avícolas como responsable comercial de su delegación de Bilbao con 16 personas en el departamento. Tiempos muy duros. Ya había comenzado la crisis que padecimos tras la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona y la empresa pasaba momentos muy delicados. Había sido adquirida recientemente por una compañía francesa y se estaban cambiando todos los modelos de trabajo. Algunos no funcionaban y había que reajustarlos. Complicado. Finalmente la empresa, en uno de esos reajustes, decidió dar marcha atrás en su nueva política comercial y las seis personas que nos habíamos incorporado para ello fuimos despedidas en unos meses. Había que pasar por el desempleo y la búsqueda de trabajo porque había que afrontar las cargas familiares. Aquello ya no era «un juego». Mientras lo encontraba colaboraba con un cuñado que había decidido crear una empresa industrial. Que complicados son los comienzos cuando solo se tiene ilusión, pero no recursos.

Hasta ese momento había desarrollado mi trabajo en departamentos comerciales o de estudios de mercado. Me ofrecieron incorporarme a una compañía fabricante de productos químicos para echar una mano en la integración de personas en una absorción de una división de una gran compañía farmacéutica. Les debió gustar mi licenciatura en Sociología (por aquel entonces no éramos muchos, ya que en España solo había 3 facultades -Complutense, Deusto y la Pontificia de Salamanca-). No era lo que más me entusiasmaba, pero estaba en paro y el contrato era de un año. De nuevo la suerte llama a mi puerta, aprendo muchísimo de la organización interna y las políticas de recursos humanos de las grandes corporaciones. Pasa el año y debido a la fusión hay que modificar sistemas informáticos y me ofrecen liderar la implantación de un nuevo ERP en la compañía (no se que verían en mi para aquellas tarea, pero me sirvió para aprender de organización de empresas y sistemas de gestión).

Una vez el ERP implantado, me ofrecen quedarme fijo en la empresa con la creación de un nuevo departamento de Crédito a Clientes. «Pero si yo de contabilidad y finanzas no sé nada de nada». «No importa, lo aprenderás», me dijeron. Así fue, primero cursos de contabilidad, luego un programa superior de finanzas y control de gestión y después un MBA. Lo cierto es que el departamento fue un éxito (gracias a mi jefe, todo hay que decirlo, que me dio todo su apoyo, me corrigió, exigió y ayudó en todo lo necesario y más).

Pasa el tiempo y por cosas del destino me promocionan a Director del departamento Financiero, Administración y Control, que en ese momento integra así mismo, Recursos Humanos y el área de tecnologías de la información (vamos, que menos compras y logística, producción y ventas, casi todo lo demás). Allí me tocan todas los marrones las oportunidades de aprendizaje: el famoso efecto año 2000, el cambio al Euro, la implantación de una sucursal en Portugal, una nueva implantación de ERP (en esta ocasión SAP, y otra vez liderando el proyecto), otra compra de una empresa e integración de personas y algún otro evento menor.

Hay un momento en que varias personas de la organización recibimos procesos de coaching. Aquel proceso produjo mejoras inimaginables en mi y en el departamento que me sufría (porque hay que decir que por aquel entonces era lo que hacían mis colaboradores, sufrirme).

Tal es el cambio, que decido liarme los trastos a la cabeza, certificarme en Coaching de Negocios en Estados Unidos, dejar la empresa para la que trabajaba y fundar mi propia empresa. Luego por mor del destino, encuentro otros cuatro socios con inquietudes similares a las mías y fundamos Impulso Coaching de Negocios en la primavera de 2010.

Verás que he citado varias veces la suerte que he tenido. Es totalmente cierto que así ha sido. Sin planificación alguna he ido realizando actividades que hoy en día son una base esencial en mi trabajo, he vivido experiencias que hoy me ayudan a entender a mis clientes y he adquirido conocimientos, sin los que difícilmente podría ser hoy un buen coach. Así mismo he tenido jefes de todo tipo, buenos, malos e inexistentes (¿o era yo el inexistente para él?), pero de todos he aprendido mucho, de unos casi todo lo que sé, de otros lo que no hay que hacer. No quiero dejar este tema sin agradecer a todos ellos por lo que me han aportado, pero especialmente a quien tuve en Minolta y Atotech (ya saben ellos quienes son), sin los que, sin duda alguna no sería hoy en día el profesional que soy.

Decía lo de suerte, o realmente, tal como dijo Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford, ¿me he limitado a atar los cabos del pasado y obtener rentabilidad a las experiencias -positivas y negativas- que he tenido y convertirme en coach de negocios era la consecuencia lógica de todo ello?. Realmente no lo sé, pero lo que si puedo decir que en mi caso es vocacional y disfruto con ello y, eso se nota.

Lo de la familia numerosa ha sucedido un poco de la misma forma, sin planificación inicial de ello, pero disfrutando y asumiendo en cada momento lo que la vida te va proporcionando.

Donde si me atribuyo mérito es en la extraordinaria mujer que me acompaña. Yo la elegí y yo he luchado porque permanezca a mi lado. Además ahora tengo la suerte de que profesionalmente también está conmigo, si no fuera así, probablemente mi empresa ya no existiría.

Si has llegado hasta aquí, lo primero felicitarte porque tendrás éxito en la vida (menuda disciplina y perseverancia tienes para aguantar toda la chapa que te he metido) y después indicarte que ahora ya podrás entender un poco más por qué hablo de lo que hablo y el fundamento de ello, el origen del mismo y la autoridad que pudiera tener sobre el tema. Siéntete libre de discrepar en cualquier entrada que realice y expresarlo, ello me hará ver las cosas desde otro punto de vista y enriquecerme y, por qué no, moverme  en una dirección que quizá no hubiera visto y que sea más correcta que la que yo planteaba.

Muchas gracias por estar aquí y las aportaciones que hagas. Espero que disfrutes de los contenidos que irá colgando y, sobre todo, que les saques mucha utilidad en tu vida profesional y personal.

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