Inspiración

SINOPSIS

El fascinante fenómeno de la inspiración ha permanecido envuelto en su misterio durante siglos.

A pesar de ser el origen de muchos de los momentos más dichosos de nuestra vida, y de haber alimentado ese extraordinario edificio que llamamos cultura, su auténtica esencia se ha mantenido oculta hasta hace muy poco tiempo.

Este libro recoge investigaciones de primer nivel que explican qué es realmente la inspiración, combinadas con testimonios de personajes célebres y profesionales que conviven con ella.

El halo místico de este singular fenómeno, tanto en su vertiente personal e íntima como en su imprescindible aportación al liderazgo, queda así revelado en este volumen, el único hasta ahora que ha profundizado verdaderamente en su naturaleza.

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En cien años todos muertos

SINOPSIS

Este libro es sólo para emprendedores. El resto no lo va a entender. No me refiero técnicamente, sino en espíritu. Si eres feliz con tu trabajo, tu sueldo y tu vida, y sólo quieres cumplir un horario de 9:00 a 17:00 h, deja de leer. No es para ti.

Pero si tu trabajo no te realiza, no te hace feliz (o incluso te disgusta) y estás considerando montar tu propio negocio, pero no te atreves, tienes miedo o no sabes cómo, sigue leyendo. Y si conoces a alguien que esté en esa situación, dile que le eche un vistazo también. Le puede ser de mucha ayuda.

 

Aunque por el título no lo pueda parecer, este libro es una guía de supervivencia para emprendedores.

Vamos a ver todas aquellas cosas que me hubiera gustado que me contaran antes de empezar a emprender. Todo lo que considero imprescindible. Todo lo que cualquier emprendedor debería saber para emprender sin morir en el intento.

Veréis que hay dos tipos de capítulos. Unos son más técnicos: hablo de conceptos, técnicas y estrategias de negocio y de marketing. Otros son más humanos: hablo de relaciones, miedos y sentimientos.

Muchos expertos me han recomendado centrarme sólo en uno de esos dos ejes, y enfocarlo sólo a nivel profesional o sólo a nivel humano. ¿Pero sabéis qué? ¡Este NO es un libro de gestión empresarial! ¡Ni un libro de psicología! Es un libro para emprendedores. ¡Una guía de supervivencia!

No puedo hablar de cómo emprender sin hablar del miedo al fracaso. No puedo hablar de crear un negocio sin hablar de la conciliación familiar. En definitiva, no puedo hablar de cómo ser emprendedor sin hablar de cómo ser persona.

Así pues, en contra de todo consejo, os voy a guiar a través de la interesante aventura de emprender. Y veremos de todo. Una aproximación holística a la figura del emprendedor.

Mi objetivo es mencionar y explicar de una forma llana y simple todos aquellos puntos que debéis tener en cuenta. Advertiros. Avisaros. Haceros descubrir. Pero ojo, porque cada uno de esos puntos podría ser un libro entero. Y de hecho, los hay. Montones de ellos. ¡Y algunos estupendos!

Pero mi intención no es entrar exhaustivamente en cada uno de esos temas, ya que eso nos haría perder el hilo conductor, la visión global. Mi objetivo es dar una pauta con todos aquellos puntos imprescindibles (tanto profesionales como humanos) que deberíais tener en consideración si sois (o queréis ser) emprendedores.

¡Vamos allá!

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Marca es lo que dicen de ti. Reputación lo que piensan

Dice Alfonso Alcántara (@yoriento) en su fantástico libro #Superprofesional, que, por cierto, recomiendo encarecidamente su lectura, (puedes ver un pequeño resumen y mi comentario sobre el mismo pinchando aquí) que “marca es el perfume que usas y reputación el olor que dejas” (puedes leer su entrada en su blog en este enlace)

 

Reformulando esta frase, que me ha encantado, yo diría que  Sigue leyendo

¿Lideras? ¿o diriges un equipo de benjamines?

Sábado por la mañana, suena el despertador temprano, arriba. A Juan le toca el partido de futbol semanal de su hijo pequeño. ¡Que pereza!. Mira por la ventana, al menos no llueve e incluso parece que el día va a ser agradable, menos mal.

Parecía un sábado como otros desde que comenzó el curso, pero en esta ocasión sucedieron cosas diferentes que hicieron que Juan se replanteara algunos aspectos que habían pasado ocultos.

Lo normal es estos casos es compartir tertulia con otros padres y madres con los que te ves habitualmente, pero en esta ocasión uno de los niños acudió con su abuelo porque sus padres se habían escapado de fin de semana (… que tiempos aquellos …) y eso añadía un elemento de novedad a la mañana.

Durante el partido sucedió lo habitual en todos estos casos: comentarios de las jugadas, de los chicos, del entrenador, del árbitro, de los políticos (evitaré reproducir aquí las expresiones que sobre ellos se podían oír), de cómo arreglar el mundo … pero cuando acabó y estaban esperando a que los chicos se cambiaran para volver para casa, el abuelo que iba por primera vez dijo:

“Cómo me alegro de haber venido, que recuerdos”.

“¿Sí?, terció Juan, “¿de cuándo usted venía con sus hijos?”.

“No”, respondió él, “en mi época los padres no íbamos a los partidos, de lo que no me siento orgulloso, pero era así. Me trae recuerdos de una de las empresas en las que trabajé, que por desgracia cerró, pero de la que guardo un buen recuerdo de cuando iba bien”.

“¿¿????”, cara de sorpresa de Juan que rápidamente detectó su compañero de charla.

“Sí, sucedía lo mismo que hemos visto hoy, bastante desorganización:

     –  aquí cada chico corre detrás del balón como se le ocurre, allí cada uno trabajaba de ese modo,

   – hemos visto a un tipo dando voces desesperado intentando organizar un poco todo eso y en mi empresa pasaba lo mismo prácticamente en todos los departamentos,

     –  hoy todos estábamos de acuerdo que la culpa de ir perdiendo era del árbitro, en la empresa a la que me refiero era del director que nunca aparecía,

    –  no he visto en momento alguno que el entrenador reuniera a los chicos y planificara el partido, allí no existían reuniones y si las había era un gallinero (supongo que por eso el entrenador no les ha reunido),

    –  hoy el chico que no estaba en el campo estaba jugando bien en el banquillo con un amigo, bien dando patadas a un balón por ahí atrás, pero no estaba pendiente del juego, en mi empresa cada uno prestaba atención a lo suyo, pero no a lo de los demás …

    –  en mi empresa no existía planificación alguna, ni presupuestaria ni de objetivos de corto, cada día apagábamos un fuego, por lo que me ha dicho un padre en este equipo sucede lo mismo, no se ha planificado la temporada ni las convocatorias, todo se improvisa”.

“Ja, ja, ja …” rió con fuerza Juan “visto así tiene usted mucha razón, nunca se me habría ocurrido hacer esa comparación, pero es cierto que muchas empresas parecen un equipo de fútbol de benjamines en su organización”.

“Sí, lo triste es que este equipo de benjamines irá mejorando con el tiempo y cuando lleguen a juveniles ya verás como estarán mucho más organizados. Correrán por zonas y cubriéndose unos a otros. Se planificará la temporada. El entrenador les reunirá y les explicará cada partido. Quien no juegue estará en el banquillo siguiendo el partido, etc,  pero esas empresas a las que te refieres, si sobreviven, en cinco años estarán igual que ahora”.

“Me ha dicho usted que su empresa cerró, ¿no?”

“Sí, así es y fue una pena, estaba formada por un grupo de gente muy capaz, muy humano, muy válido y la idea de empresa era buena. Lo cierto es que visto desde hoy fue muy triste y todo por no haber sabido parar a tiempo, detectar desajustes, planificar y corregir aquello. Hubiéramos sido una bomba si lo hubiéramos realizado. Yo encontré trabajo rápido y no me puedo quejar, pero hubo personas que lo pasaron muy mal y que su vida empeoró de manera notable”.

“Y realmente, ¿usted cree que aquello hubiera tenido remedio?”

“Sin duda. No teníamos una enfermedad grave. Solo desajustes y falta de foco, pero aquello fue degenerando y murió, como otras muchas más”.

Aquella conversación le dejó a Juan una mezcla extraña de preocupación y optimismo. Por un lado le hizo pensar que su empresa era un poco como el equipo de futbol de su hijo, pero por otro se percató de que con las herramientas adecuadas podía evolucionar hacia ese equipo de juveniles, organizado, eficiente y eficaz.

Cuando jugaban en casa, habitualmente los padres iban con los chicos a tomar un aperitivo en lo que denominaban “confraternización del equipo”. Aquel día Juan decidió saltarse el protocolo e ir directo a casa. La conversación con Mariano, así se llamaba el abuelo del compañero de su hijo, le había llegado hondo en su interior. Quería leer alguno de esos viejos libros de gestión que guardaba en su biblioteca porque el mismo lunes iba a provocar importantes cambios en el departamento que dirigía y tenía que comentarlo con su jefe.

¿Y a ti, la comparativa de Mariano te recuerda algunos aspectos en tu empresa?.

Existen muchas que funcionan guiadas por los acontecimientos, sin una planificación clara, sin un destino elegido, sencillamente donde nos lleve el viento, que tarde o temprano es a los acantilados.

Si hay algo que te ha resultado familiar te recomiendo que saques unas horas y las dediques a pensar y decidir el destino que quieres para tu empresa, si puede ser acompañado por un profesional mejor. Posteriormente haz un diagnóstico de disfunciones para evitar que degeneren en enfermedades y comienza a tomar acción cuanto antes. Será la mejor inversión en tiempo que puedas hacer para tu empresa / departamento. De verdad que funcionar como un equipo juvenil no es tan complejo si pones los medios adecuados y no te imaginas cómo cambia el cuento …

 

Si estás interesado en programas directivos, conferencias o en formación sobre ventas, liderazgo o trabajo en equipo basados en la ilusión, responsabilidad individual y desarrollo de personas puedes contactar conmigo en

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y analizaremos lo que quieres conseguir y cómo se puede realizar.

Habrá nuevas reflexiones e historias y anécdotas en las próximas semanas. Si quieres ser avisado sobre ellas, deja aquí tu correo y serás informado según se publiquen. A la vez, recibirás el libro digital 50 libros de negocio que merece la pena leer

Una venta diferente. Poniendo el foco en el beneficio del cliente

Eran mediados de los 80 y Jacobo era un vendedor de fotocopiadoras, tenía una licenciatura universitaria y muchas ganas de desarrollar una buena carrera profesional.

Eran años complejos para el empleo de los jóvenes y había empezado por lo que le había surgido. Estaba contento y muy bien considerado en su empresa, pero quería evolucionar. Contestó a un anuncio del periódico para trabajar en un gabinete de estudios de mercado y le llamaron para una entrevista. Acudía ilusionado, era una de las salidas profesionales que realmente le apetecían.

En aquel entonces la sociedad era diferente, no todo era inmediato y el acceso a la información era limitado; la información y el conocimiento tenían mucho valor, no estaban al alcance de un click, entre otras cosas porque el ratón era algo que no existía, lo que dificultaba mucho el preparar una entrevista de trabajo, tanto para el entrevistado como para el entrevistador, así que se acudía sin conocimiento de la empresa y todo se tenía que contar en la misma por ambas partes.

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El verdadero liderazgo no emana de tu cargo; sale de lo que tú eres

Robin Sharma en “Audaz, productivo y feliz”

“¿Quién es el jefe aquí? ¿Soy yo, no? … pues entonces se hace lo que yo digo”

Sospecho que si no todos, muchos hemos oído esta frase alguna vez en la vida. Si tú mismo la has pronunciado espero que nunca más lo realices. No hay cosas que maten tu liderazgo más que frases o hechos que reflejen esto.

El mundo ha cambiado y evolucionado de manera espectacular en los últimos años y con ello la forma de liderar.

En el pasado era aceptable que alguien sacrificara vírgenes o niños para que los dioses proporcionaran algo. O tirar una cabra desde un campanario en las fiestas del pueblo o, sin irnos muy lejos en el tiempo, los castigos corporales a los niños. Hoy en día lo vemos como una aberración.

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El arte de cautivar

SINOPSIS

Conseguir cautivar, tal como lo define Guy Kawasaki, el gurú de los negocios, no consiste en manipular a la gente. Se trata, sin embargo, de transformar situaciones y relaciones humanas.

Supone convertir la hostilidad en civismo para que al final derive en afinidad. Consiste, en definitiva, en convertir a los escépticos y cínicos en creyentes, y a los indecisos en fieles.

Una persona puede ser cautivada en una mera transacción comercial, una negociación de alto nivel o con una simple actualización de estado en Facebook. Cautivar de una manera correcta tiene más poder que la persuasión tradicional, la influencia o las diversas técnicas comerciales conocidas hasta ahora.

Este libro le explica todas las tácticas que necesita conocer para preparar e iniciar una estrategia que cautive a sus clientes, sus empleados e incluso a su jefe. Además, le ayudará a superar los malos hábitos arraigados en otras personas y a desafiar la supuesta «sabiduría de la multitud».

Las enseñanzas que nos muestra Kawasaki en esta obra son fruto, en gran parte, de los años que ha trabajado en Apple, una de las multinacionales más cautivadoras de todos los tiempos, y también de su larga experiencia como empresario.

Hay pocas personas en el mundo más cualificadas que él para enseñar a la gente cómo cautivar.

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La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva

SINOPSIS

Un libro fascinante y sorprendente que ha despertado el halago unánime de público y crítica y que lleva más de 6 meses en la lista de best sellers del New York Times.

Y es que como hiciera Malcolm Gladwell, Daniel Pink logra acercar al gran público conceptos hasta ahora sólo al alcance de unos pocos.

Un libro sobre nuestra naturaleza humana, nuestro comportamiento y, muy especialmente, sobre qué es aquello que nos estimula a hacer lo que hacemos.

Nos enseña como lo que en realidad ansiamos como individuos es la libertad de decidir nuestros objetivos, aprender de forma continua y ser capaces de lograr metas que pasen a la posteridad. Autonomía, excelencia y pervivencia, los tres nuevos pilares de la motivación.

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Algunas pautas para conseguir nuevos clientes

Comienza 2017 y en las perspectivas de muchas personas estará la necesidad de conseguir nuevos clientes. Déjame darte algunas pautas para conseguir nuevos clientes.

Vamos a distinguirlo en 4 bloques y aplicar algo de humor a cada una de las recomendaciones.

Posicionamiento

  • Identifica en que eres bueno (¿o quieres competir en lo que no lo eres?)
  • Analiza la competencia (no vaya a ser que alguien sea mejor que tú en eso y la liemos)
  • Define claramente al cliente ideal (a no ser que creas que todos son iguales)

Diferénciate de los demás

  • Segmenta el mercado (la única forma de comerse una vaca es partirla en pedazos -si es que no eres un cachalote gigante, claro-)
  • ¿Qué problema resuelves a ese segmento? (porque, ¿resuelves alguno, verdad?)
  • Identifica los beneficios (nunca jamás vendas producto o servicio, sino lo que resuelve)

Sal a buscar clientes

  • Selecciona lo que quieres vender y a quien (“todo a todo el mundo” es la mejor forma de no vender … Conozco a varios campeones del mundo en esto)
  • Establece un proceso de venta concreto (lo de que “el comercial tiene que improvisar” es como que “el de administración no vende”: leyenda urbana)
  • Forma a tus comerciales (¿o te piensas que vienen sabidos de serie?)
  • Identifica indicadores de actividad y resultado (todo lo que no se mide, no mejora)
  • Planifica qué hay que hacer, cuando, quién y cómo debe de hacerlo (la otra alternativa es que el vendedor improvise)
  • Asegúrate de que se hace lo previsto (no es que sea lo habitual, pero a veces, no se hace lo planificado)
  • Chequea resultados (no vaya a ser que se dé el improbable caso de que no salga según lo previsto)
  • Ajusta el proceso (¿o te pensabas que ibas a acertar a la primera?)

Haz seguimiento

  • Según acabe la entrevista en la que se de el improbable caso de que no hayas vendido, calendariza cuando hay que hacer el seguimiento (este es el mejor momento. Y sobre todo, cumple después con lo que has apuntado y no empieces con el famoso: “ahora estará reunido”, “ya se ha hecho tarde, mejor mañana” y similares)
  • Mantén siempre el “derecho de contactar” (si sales con “ya te llamo yo”, estás muerto)
  • Ten paciencia (la mayoría de las ventas se dan más allá del quinto contacto, la mayoría de los vendedores no pasan del segundo)

A medio y largo plazo, se vende mucho más con método y constancia que con talento e improvisación. Tuitea esta frase

¿Puedes confirmar o rebatir lo que aquí expongo con una experiencia, vivencia o recuerdo personal? Me encantaría que las compartieras. Estaré encantado de recibir tus comentarios y tus respuestas.

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Si quieres que tu vida mejore, identifica lo importante

Daniel y Juan eran dos amigos con vidas paralelas. Habían sido compañeros de clase en el colegio, habían estudiado en la misma facultad … incluso habían compartido hasta novia … hasta que se enteraron, claro.

Cuando acabaron la universidad sus carreras siguieron parejas. Se incorporaron a la misma compañía, la más importante de su entorno y comenzaron su andadura profesional.

A partir de ahí las circunstancias comenzaron a cambiar. Juan inició una brillante y rápida carrera por el escalafón de la corporación, mientras que Daniel seguía una evolución “normal”.

Fue pasando el tiempo y ellos mantenían su amistad. Practicaban deporte juntos con cierta regularidad, pero nunca comentaban nada del trabajo; ninguno de los dos se sentía cómodo haciéndolo, uno por cierta decepción y el otro porque no quería herir los sentimientos de su amigo. Lo cierto es que Juan continuaba su meteórica carrera mientras que Daniel pasaba desapercibido, con un buen puesto, es cierto, pero en el más absoluto anonimato dentro de la compañía.

En cierta ocasión y con el motivo de la absorción de una empresa fueron asignados al mismo equipo de trabajo, uno como responsable máximo de la integración y el otro como colaborador. El primer viaje que les esperaba a la sede de la compañía absorbida era largo y con esperas de aeropuerto … que gracias a las compañías aéreas fueron mayores …

Tras el primer vuelo y mientras esperaban el enlace, Daniel se comenzó a sincerar y quejar de “su mala suerte”.

–         “Hemos llevado vidas paralelas hasta que comenzamos a trabajar. No me quejo de mi situación, pero la verdad es que no entiendo porque los jefes no confían más en mí. Trabajo duro, estoy totalmente implicado, doy todo lo que tengo, pero no consigo ascender a la velocidad que me gustaría; en cambio tú que llegas más tarde que yo a la oficina, sales antes y la verdad, perdona que sea tan sincero, llevas un ritmo de trabajo lento y pausado, pero estás varios escalones por encima de mí. ¿cómo has tenido esa suerte? ¿Cuál fue la circunstancia de tu despegue? No lo digo por envidia, sino porque me gustaría imitarte”

–         “Daniel, me alegro mucho que saques el tema. De hecho, yo mismo quería haber hablado de este asunto hace mucho tiempo, pero no quería herir tus sentimientos. Te voy a ser sincero. Creo que te equivocas en tu planteamiento. Trabajas demasiado y haces poco caso a tu familia. Es muy importante saber conciliar ambos aspectos. Es cierto que llego más tarde que tú, lo hago porque debido a mis constantes viajes tengo poco tiempo de ver a los niños y cuando estoy aquí me gusta acercarlos al colegio, así mismo salgo antes por motivos similares, es una exigencia que me he impuesto a mí mismo”

–         “Pero, ¿cómo lo haces? Es imposible hacer todas las tareas que tenemos en tan poco tiempo. Yo estoy todo el día corriendo de un lado a otro, resolviendo problemas, pegándome con mis subordinados, chequeando que hagan su trabajo … no lo sé, me parece imposible. Cuéntame tu secreto”

–         “Ahora nuestro trabajo es diferente y no podríamos aplicar los mismos criterios. Te voy a contar como lo hice cuando estuve en tu puesto. Mira, yo trabajaba como tú hasta que un día, desesperado con la gestión del tiempo compré un libro sobre el tema. Me llamó la atención que, en vez de hablar de gestión del tiempo, como todos los demás, hablaba de productividad personal y enfocaba el problema de forma diferente, no intentaba de buscar formas de organizar todo lo que hay que hacer, si no que buscaba la forma de hacer menos y obtener más.

La cara de Daniel comenzaba a cambiar, pasaba de reflejar un “ya, ya, tú lo que tienes es suerte” a reflejar un verdadero interés por lo que Juan le relataba. Este continuaba

–         “El secreto está en identificar muy claramente lo que añade valor a lo que buscas, en este caso era mi trabajo de comercial. ¿Qué era lo que realmente hacía que fuera mejor? …”

–         “Vender”, le interrumpió Daniel,

–         “Efectivamente, vender y en nuestra división lo hacíamos a través de distribuidores, así que lo que yo tenía que hacer era buscar personas y empresas que quisieran distribuir nuestro producto. En una de las partes del libro citaba una frase de otro autor que venía a decir, “fíjate como lo hace alguien que tenga éxito y trata de copiar su sistema”, así que me puse a investigar para ver quiénes eran los mejores y cuáles eran sus ratios. Para mi sorpresa los que mejores resultados obtenían no eran los que más visitas hacían –de hecho, estos estaban en zona media-baja- si no algunos con muy pocas visitas, pero una efectividad muy alta. Esto venía a corroborar lo que decía el autor, a pesar de que chocaba con mis creencias de que hay que trabajar mucho para obtener resultados”.

A medida que iba avanzando en el relato Juan se sentía más confortable y recordaba momentos no muy lejanos, pero que para él hacía siglos que ocurrieron, mientras que Daniel no decía nada, le observaba con expectación. En el fondo sabía que su amigo había tenido mucho éxito y quería conocer su “secreto”.

–         “Continuando con el objetivo de identificar lo que añade valor cogí el teléfono y llamé a los tres mejores vendedores para preguntarles como hacían para cerrar la venta, que técnicas empleaban, cuáles eran sus frase de cierre, cómo convencían a los distribuidores para que vendieran nuestro producto. Los dos primeros me contaron algunas cosas y se pavonearon de sus técnicas comerciales, pero no me aportaron nada nuevo, hacían lo mismo que yo, pero el tercero me dio la clave: ten claro lo que tienes que hacer y hazlo y vete mejorando paso a paso, cuanto mejor lo hagas, más sencillo será”

Fíjate como lo hace alguien que tenga éxito y trata de copiar su sistema Tuitea esta frase

Juan le relató entonces a Daniel como todo eso de técnicas de cierre, frases que hay que decir, conocer que está transmitiendo a través de la comunicación no verbal está muy bien, pero que la clave entre una persona de éxito y otra que no lo tiene no está ahí, si no en hacer las cosas que hay que hacer y hacerlas lo mejor posible, que es lo que te hace ganar tiempo y poder vivir mejor. Lo demás ayuda, pero no determina. En el caso de los tres vendedores de mayor éxito lo hacían, el último conscientemente, los dos primeros sin saberlo –todo el mundo tiene algún don natural que le hace las cosas más fáciles, pero casi todo se puede aprender-

En ese momento oyeron como por megafonía les daban un último aviso para su vuelo, tomaron su equipaje de mano y se dirigieron hacia el embarque. Una vez en el avión, Daniel continuo la conversación

–         “Juan, con el lío de embarque has parado tu relato, sigue, por favor, que estoy muy interesado. No me queda claro que es lo que tenían que hacer y que hacían tan bien.”

–         “Daniel, lo importante como he dicho es identificarlo y hacerlo. En mi caso, como bien has dicho era vender y la venta es un proceso. Había que identificar claramente cuál era el proceso que seguir, identificar cada uno de los pasos y trabajar en mejorarlo. Yo lo dividí en

  • Convencer a un distribuidor para que vendiera nuestros productos
  • Formarle en cada uno de ellos y darle el material promocional necesario
  • Hacer seguimiento de su actividad y darle apoyo

Después cogí cada uno de esos pasos, lo analicé y desglosé en pasos más pequeños.

Estudié que beneficios obtendría una persona por vender nuestros productos y cuáles eran las ventajas respecto a otros, ahí me di cuenta de que no todo el mundo valía y determiné unos perfiles de personas más adecuados que otros y empecé a trabajar con ellos.

Increíblemente la efectividad de mis visitas incrementó.

Empecé a dedicar menos tiempo a esa faceta y más a las otras dos. Poco a poco fui desgranando cada uno de los tres pasos y mejorando con quien me entrevistaba, cómo llevaba la entrevista –adapté lo que decía a mi personalidad y no a un guion frío y universal-, como hacía seguimiento de esas entrevistas, etc. y mi efectividad fue en aumento de manera vertiginosa, con mucho menos tiempo obtenía unos resultados muchísimo mayores; eso sí, al principio fue muy duro porque mi rendimiento bajó ya que dedicaba tiempo a cosas que antes no hacía, pero en breve todo evolucionó.”

–         “Juan, resumiendo un poco, ¿quieres decir que identifique lo que realmente es esencial de mi trabajo, lo analice y vaya mejorando lo que hago poco a poco? Suena demasiado simple para ser efectivo.”

–         “Sí, suena simple, pero es la clave. Por cierto, te dejas algo muy importante … HAZLO. La clave está en identificarlo y hacerlo. Si dices entrevistas con posibles distribuidores tienes que indicar cuantas crees que son necesarias y contar las que realizas y realizarlas, claro. Llevar indicadores es esencial. Te permite saber si vas evolucionando, estás estancado o mejoras. Si no mejoras algo no estás haciendo bien, identifícalo y corrígelo.”

–         “Sí, ya cómo que es tan fácil identificarlo y corregirlo”

–         “Es mucho más sencillo de lo que parece. La clave está en hacer lo que debes de hacer. Si no lo realizas no consigues nada. Si en algún momento estás atascado, pide ayuda y verás como evolucionas. A veces alguien desde fuera ve lo evidente que tú no ves. En mi caso yo contraté a un coach profesional, pero para ti me ofrezco a hacerte esa labor si lo requieres”

Daniel se comprometió a trabajar en su proceso de ventas, identificar los puntos claves, estudiar como lo hacía, fijar indicadores y reunirse periódicamente con Juan para analizar resultados y fijar que tenía que hacer para mejorar allá donde fuera más importante.

Hay una ecuación que tenemos que tener muy presente Conocer x Hacer = Resultado.

Tenemos que saber y hacer para obtener resultados. La diferencia es que para hacer necesitamos tiempo en ese preciso momento y eso es un factor limitante. Es un factor momentáneo. Dedicamos el tiempo hoy y sólo nos rinde hoy. Para conocer también necesitamos tiempo, pero se puede realizar en cualquier momento y además es permanente, dedicamos el tiempo hoy, pero nos rinde para siempre.

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¿Puedes confirmar o rebatir lo que aquí expongo con una experiencia, vivencia o recuerdo personal? Me encantaría que las compartieras. Estaré encantado de recibir tus comentarios y tus respuestas.

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