El arte de no amargarse la vida

El arte de no amargarse la vidaSINOPSIS

Rafael Santandreu explica en esta obra un método claro, concreto y práctico para caminar hacia el cambio psicológico, mejorar nuestra relación con nosotros mismos y superar todos aquellos pensamientos, sentimientos y creencias negativas que nos amargan la vida sin necesidad. En palabras del propio autor: “La depresión, la ansiedad y la obsesión son nuestros principales oponentes, cuando nos dejamos atrapar por ellos, lo que perdemos es la facultad para vivir plenamente.” Con un estilo ameno, muy documentado y ágil, el autor recurre a anécdotas de la vida real, extraídas tanto de su consulta como de su historia personal, para mostrarnos que en nuestra sociedad de la opulencia somos víctimas de la “necesititis”, una irrefrenable tendencia a creer que necesitamos cosas que en realidad no necesitamos. La “necesititis” es el auténtico virus causante del actual síndrome de enfermedad emocional. El arte de no amargarse la vida, no solo nos ofrece las herramientas de la psicología para ayudarnos a alcanzar la estabilidad emocional, sino que nos propone un nuevo modelo de filosofía personal y social que nos hará más fuertes como individuos y como sociedad.

COMENTARIO PERSONAL

Me ha gustado mucho. Libro para releer y reflexionar sobre lo que el autor expone

Para mi el libro tiene tres partes, una primera con una exposición brillante y con conceptos muy interesantes, una segunda parte que me ha transmitido poco y la parte final de recopilación de conceptos que vuelve a ser buena.

Lo que he captado de la obra:
El autor parte de la premisa que somos nosotros mismos los que nos amargamos la vida, somos nosotros mismos los que provocamos nuestra infelicidad con nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos.

Si somos infelices por algo podemos cambiarlo, es posible, quizá sea complicado, pero es posible. Lo primero que tenemos que modificar para cambiar es nuestra forma de pensar ante ese hecho que nos incomoda o nos hace sentirnos desdichados, nuestra actitud ante ello. Si lo hacemos cambiará de forma de verlo y nuestra posición, ya que nuestra percepción de la realidad está determinada por como decidimos reaccionar y esto lo está por nuestros juicios previos hacia ese hecho.

Transformarse en alguien positivo es esencial para disfrutar de la vida. Si no disfrutas de la misma y quieres hacerlo, revisa tu positividad.

Muchas personas tienen terribilitis y tienden a exagerar al máximo cosas sin importancia. Hay que aprender a valorar las cosas en su justa medida, ya que como decía Epicteto, filósofo del siglo I: “no nos afecta lo que nos sucede, si no lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

El autor insiste en que para realizar nuestros objetivos debemos adquirir las habilidades necesarias para lograrlo y trabajar bastante.

Cada necesidad inventada es una fuente de debilidad, realmente necesitamos muy poco para ser felices, somos nosotros mismos quienes nos ponemos deseos no reales.

Las adversidades forman parte de la vida y son inevitables y debemos aceptarlas, no negarlas o enfadarnos, en verano hace calor y en invierno frío, debemos aprender a aceptar el curso de los acontecimientos

La mayoría de las obligaciones son neuras procedentes de obligaciones inventadas

La forma de superar los miedos o vergüenza no es enfrentarse a ellos con esfuerzo y tesón hasta que no nos resulten incómodos (método conductual), sino comprender que ese miedo, o temor bien es irracional, bien no es tan grave. Cuando lo aceptemos de ese modo es cuando debemos empezar a tomar acción y enfrentarnos a él, no antes.

El resumen que podríamos hacer es que la felicidad no depende de logros o situaciones externas, si no de la gestión que hagamos de nuestras situaciones, deseos, debilidades y adversidades, depende de nosotros mismo y de nuestra mente y que las recaídas son parte del proceso de aprendizaje; de hecho, justo antes de un salto de nivel, se suele producir un pequeño retroceso, exactamente igual que en la puesta en forma deportiva.

Somos nosotros quienes nos amargamos la vida, no los acontecimientos. Dos personas ante la misma situación pueden reaccionar de forma muy diferente, una amargándose y otra motivándose a mejorar, todo dependerá de donde pongan el foco y cómo se enfrenten al acontecimiento, terribilizándolo o responsabilizándose haciendo lo que está en su mano, situándose “por debajo o por encima de la línea”.

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